La Riqueza de las Regiones (por la Asociación Española de Ciencia Regional

La crisis ha provocado que aumenten claramente las disparidades económicas entre CCAA (I)

Por Juan R. Cuadrado Roura. Catedrático de Economía Aplicada y Titular de la Cátedra J. Monnet ‘Política Económica y Unión Europea’. Universidad de Alcalá

Disponemos ya de un buen número de informes sobre los efectos sectoriales de la crisis en la Unión Europea, que cubren desde las manufacturas, el sector financiero o la construcción hasta otros temas como la Deuda soberana, el déficit público y el comportamiento del sector exterior. Sin embargo, son bastante escasos los estudios dedicados a mostrar los efectos que la crisis ha tenido, y sigue teniendo, en el ámbito social y territorial, cuya relevancia es y debería ser especialmente atendida puesto que afecta al bienestar de los individuos y de la sociedad en su conjunto.

Los datos elaborados por la Comisión Europea evidencian, precisamente, que la crisis ha cerrado un largo período en el que las diferencias económicas interregionales se estaban reduciendo, para dar paso al claro aumento de las divergencias entre las regiones de la UE desde 2006 hasta la fecha. El gráfico 1 muestra, en síntesis, cuál ha sido la evolución de las disparidades interregionales en términos de renta por habitante y de desempleo en el conjunto de la Comunidad Europea durante el período 2000-2012, donde se aprecia el claro giro hacia una mayor divergencia que se ha producido desde que se inició la crisis.

Conviene subrayar, además, que el incremento de las disparidades interregionales en renta y desempleo no sólo ha afectado a los países europeos más castigados por la crisis, como España, sino a las regiones de algunos países miembros de la UE que no parecían estarla sufriendo con parecida intensidad. De hecho, dos tercios de las regiones comunitarias registraron una contracción de hasta un 6% de su PIB por habitante durante algunos años y entre las diez regiones europeas donde la renta per cápita ha registrado caídas más elevadas figuran algunas de las pertenecientes a los países bálticos, Hungría, Finlandia, Italia, Dinamarca, Bélgica e Irlanda.

Gráfico 1

El impacto de la crisis en la convergencia regional en renta por habitante y desempleo en la UE 2000-2012

(Coeficientes de variación, base 100 para el año 2000)

Fuente: Base de datos de Eurostat y de la DG Regio de la Comisión Europea. El PIB por habitante calculado en paridad de poder adquisitivo

Por otra parte, como reconocía el texto del “8º Informe de Progreso sobre la Cohesión Económica y Social”, la crisis ha provocado, asimismo, un claro incremento de la población europea considerada en riesgo de pobreza y de exclusión social. Los tres indicadores que suelen utilizarse para medir estos conceptos – tasa de riesgo de pobreza; tasa de privación material grave; e intensidad laboral muy baja – muestran un claro empeoramiento de todas ellas que se aproxima a un incremento de tres puntos porcentuales. De hecho, el porcentaje de población en riesgo de pobreza de la Unión Europea se ha situado por encima del 25% y el de privación material grave en el 10,1%. Estos porcentajes son incluso mayores en el caso de algunos países comunitarios (Estonia, Bulgaria, Rumanía, Hungría, Grecia,…) y, por supuesto, el impacto de la crisis en los ingresos medios de las familias ha sido muy claro en casi toda Europa, tanto por el aumento del desempleo como por la reducción de las horas trabajadas y por los recortes salariales vinculados a las políticas de ajuste y austeridad.

Los efectos regionales de la crisis en España

En el caso de España la crisis ha provocado también un giro muy claro de la convergencia por comunidades autónomas en términos de PIB por habitante, puesto que los datos disponibles evidencian que las diferencias entre las regiones, o comunidades autónomas, más ricas y las más pobres se han incrementado. La estimación de un indicador bien conocido – la convergencia ‘sigma’ – muestra que si bien hasta 2005 cabía hablar de una modesta tendencia a que las diferencias interregionales se redujesen, en 2006 este proceso se detuvo y desde 2008 en adelante la trayectoria cambió claramente de signo, de forma que las disparidades en términos de PIB por habitante entre las CCAA españolas se han incrementado de nuevo hasta situarse prácticamente en la posición que tenían a finales de los 90s.

De acuerdo con los datos que proporciona el INE en su Contabilidad Regional, el gráfico nº 2 muestra con claridad el giro que acabo de describir. Pero, además, un análisis más detenido de los datos disponibles permite comprobar que la distancia entre el nivel de la región mejor posicionada y el de las regiones españolas menos ricas ha empeorado sensiblemente. El País Vasco, que es la comunidad que actualmente figura en la primera posición en PIB por habitante, ha incrementado en más de 6 puntos porcentuales la distancia que lo separa de la región que tenía un PIB por habitante más bajo (Extremadura), lo cual también se ha producido con respecto a Andalucía y, aunque en proporción algo menor, en los casos de Castilla-La Mancha, Murcia y Canarias.

Gráfico nº 2

Fuente: Elaboración propia. Estimación de la convergencia sigma a partir de las cifras de Contabilidad Regional. INE

Los efectos de la crisis han sido más dramáticos y perceptibles en cuanto a la evolución del paro. En 2002 la tasa de desempleo del país era del 11,55% de la población activa, porcentaje que disminuyó hasta el 7,93 % a finales de 2007 como consecuencia de la fuerte expansión económica que registró la economía española, que permitió absorber un aumento de más de un 20% de la población activa, en gran parte debida a la inmigración extranjera. Pero, a partir de 2008, dicha tasa de paro inicia – como es bien sabido – un ascenso ininterrumpido hasta alcanzar el 25,9% a principios de 2014.

Este proceso de aumento del desempleo ha afectado a todas las CCAA, pero lo ha hecho de forma muy dispar. Desde 2007 a 2013, regiones como Andalucía, una de las más pobres comparativamente, han más que triplicado su tasa de desempleo; y lo mismo ha ocurrido en Aragón, la Comunidad Valenciana, Murcia y otras regiones no-ricas, particularmente en las más afectadas por la crisis de la construcción. Extremadura, que ya tenía en 2002 la tasa de desempleo más elevada del país (19,7%), pasa en 2014 a un 32,1%. Por el contrario, los incrementos del paro habidos en el País Vasco, Navarra, La Rioja, regiones ricas que ya partían de tasas de paro más reducidas, han sido mucho más contenidos. Este es también el caso de Cantabria, Castilla y León, Cataluña y Galicia, aunque con diferencias que no entraremos aquí a comentar.

Los datos evidencian, pues, que si bien todas las regiones han sufrido el impacto de la crisis en el empleo y en su PIB per cápita, las diferencias entre ellas son bastante apreciables y, en general, las que han empeorado menos son el grupo de las más ricas, lo que se traduce en mayores diferencias entre las CCAA españolas. En definitiva, han empeorado claramente las diferencias interregionales en términos de PIB y de desempleo.

Gráfico nº 3

Evolución de las tasas de paro por CCAA 2002-2014

 

Fuente: Cálculos realizados a partir de la EPA, INE.

 

Una versión de este texto se publicó en el diario ‘Expansión’ y se basa en el ‘paper’ realizado junto con Andrés Maroto Sánchez, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid e investigador senior del IAES, Universidad de Alcalá, presentado en el Congreso de la ERSA en St. Petersburgo, a finales del pasado mes de agosto, con el título: ‘Unbalanced Regional Impact of the crisis in Spain. An explorative analysis through structural changes, sectoral specialization and productivity’. Las ideas que figuran al analizar el contraste entre la capacidad de reacción de las regiones menos dinámicas y las más ricas y/o dinámicas del país a partir de la crisis se desarrollan con amplitud en dicho paper.