La Riqueza de las Regiones (por la Asociación Española de Ciencia Regional

Especialización turística y modelo de crecimiento: el Hard Rock

Especialización turística y modelo de crecimiento: el Hard Rock

Por Josep-Maria Arauzo-Carod – Departament d’Economia (ECO-SOS & IU-RESCAT) – Universitat Rovira i Virgili – @IND_LOC

 

Durante las últimas semanas la actualidad política catalana se ha visto sacudida por el anuncio de la convocatoria de elecciones anticipadas como consecuencia del fracaso de las negociaciones presupuestarias entre el partido en el gobierno de la Generalitat, Esquerra Republicana de Catalunya, y los potenciales aliados para la aprobación de los presupuestos, el PSC y En Comú Podem. Después de meses de arduas negociaciones las discrepancias insalvables no se referían al sistema educativo o a la sanidad, sino a la existencia de un macroproyecto inversor en el ámbito del turismo, el Hard Rock, que se prevé se construya entre las localidades de Salou y Vila-seca, en la Costa Dorada, vecino al parque Port Aventura. Se trata de un proyecto de gran envergadura que prevé generar 2.000 empleos a partir de una inversión de 700 millones de euros que, principalmente, se destinará a un complejo lúdico donde la estrella será un gran casino con 100 mesas de juego y más de 1.000 máquinas de apuestas. En un contexto en el que las posturas de los dos posibles socios presupuestarios eran irreconciliables (el PSC exigía la realización del proyecto y En Comú Podem exigía su paralización) los presupuestos catalanes se esfumaron y con ellos la legislatura.

Al margen de estos aspectos de índole política, lo que nos interesa especialmente es hasta qué punto puede tener sentido basar las estrategias de crecimiento de un territorio en proyectos como el de Hard Rock. Hay que precisar que este proyecto solo se entiende en un contexto como el de la Costa Dorada, uno de los dos polos del modelo turístico de sol y playa de la costa catalana (junto con la Costa Brava) que, además, ya dispone de una gran infraestructura similar, como es el parque temático de Port Aventura. Si nos fijamos en dicho modelo, éste se basa en una oferta de precios bajos, largas playas de arena fina, temperaturas elevadas en verano y un ecosistema de servicios (básicamente bares, restaurantes, comercios y ocio nocturno) pensado exclusivamente para un ciudadano del resto de Europa o del resto del Estado español con un poder adquisitivo medio-bajo. En este contexto, los defensores de dicho modelo (que, por razones obvias, solo puede llevarse a cabo en el litoral) consideran que el Hard Rock es un complemento necesario a la oferta turística de la zona, un impulso a la desestacionalización del sector y, por tanto, una solución parcial a los niveles de desempleo todavía elevados que en ella subsisten.

Sin embargo, lo que nos muestran los datos del atlas de distribución de la renta del INE para el 2021 es que los municipios con un mayor peso del monocultivo turístico de temporada son, justamente, los que tienen una renta media por persona más baja. En este sentido, los dos referentes más destacados de este modelo turístico en Catalunya son Lloret de Mar (en la Costa Brava) y Salou (en la Costa Dorada), ambos con una renta media por persona muy por debajo de la media catalana (14.159€), dado que Lloret de Mar se sitúa en 10.705€ y Salou en 12.240€

Renta media por persona (2021)

Fuente: INE.

 

A partir de dichos datos resulta obvio que insistir con el mismo modelo no hará otra cosa que generar más empleo, eso sí, pero de una tipología similar a la actual, con lo que los problemas vinculados a un tipo de actividades de rentas bajas se perpetuarán. En este sentido, es obvio que un modelo estacional demandante de mano de obra poco cualificada no tiene una gran capacidad de generar rentas (el perfil profesional más demandado se refiere a servicios de restauración y hostelería, con unos salarios muy por debajo de la media), pero sí de solucionar problemas de desempleo en el corto plazo. Ahora bien, todo el mundo sabe que las soluciones coyunturales a problemas estructurales no son nunca una buena solución. Al margen de dichos aspectos, la estrategia territorial de optar por dicha vía de desarrollo supone infinidad de problemas adicionales, como por ejemplo un consumo de suelo y agua excesivos, una extrema dificultad para planificar servicios públicos en un contexto de estacionalidad poblacional y una depredación de espacios naturales consecuencia de la demanda de suelo residencial.

Y es que en un contexto de crisis climática y energética este tipo de proyectos no solo es que no debieran realizarse, sino que simplemente atentan contra los objetivos globales de cualquier gobierno con un mínimo de responsabilidad ambiental. ¿Quiere esto decir que el sector turístico está condenado a desaparecer del litoral? No necesariamente, pero es lógico que tendrá que adaptarse a unos requerimientos medioambientales crecientes y asumir una parte de la factura que ello supone. Un ejemplo de la responsabilidad del sector lo encontramos en un colectivo de empresarios turísticos, justamente de Lloret de Mar, que en el marco de las actuales restricciones de agua decretadas por la Generalitat de Catalunya que, entre otras cosas, prohíben llenar las piscinas, han optado por adquirir de forma conjunta una desalinizadora móvil para poder llenar las piscinas de sus hoteles con agua de mar.

 

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