La Riqueza de las Regiones (por la Asociación Española de Ciencia Regional

¿La tasa turística desincentiva la llegada de turistas?

¿La tasa turística desincentiva la llegada de turistas?

Por Josep Andreu Casanovas  – Director Divisió Turisme Cegos – jacasanovas@economistes.cat  i Jordi Suriñach – Grup recerca AQR (UB) –  jsurinach@ub.edu

 

Recientemente, en la Revista Económica de Catalunya hemos publicado el artículo “L’impacte de l’impost turístic sobre la demanda a Catalunya” (El impacto del impuesto turístico sobre la demanda en Cataluña)[1]. El objetivo del mismo era valorar si la implantación de la mal llamada “tasa turística” (dado que no es una tasa, sino un impuesto) en Cataluña ha afectado la demanda turística, es decir, ha afectado al número de turistas que llegan a Cataluña.

 

Brevemente, recordemos que el primer impuesto turístico fue creado en Francia por una ley de 1910. Originalmente, se pudo establecer el impuesto solamente en las zonas clasificadas como turísticas. Más tarde, en 1985, esta posibilidad se expandió a los municipios de montaña y en 1995, el impuesto en Francia se generalizó en los municipios que hacían promoción turística o velaban por la gestión y protección de las zonas naturales.

 

El objetivo de dicho impuesto es la recaudación de fondos para invertir, en algunos casos, en el mantenimiento y la puesta en valor de los monumentos y patrimonio, tanto cultural como natural, que visitan los turistas y, en otros, en la promoción del propio destino.

 

La manera de recaudar el impuesto, en general, es (a) haciendo incidir el impuesto en el billete de avión; (b) otros países recaudan el impuesto sólo aterrizar; y (c) el tercer sistema de recaudar el impuesto es por medio de su aplicación a la gente que se aloja en establecimientos turísticos. En los dos primeros casos sólo se grava a los turistas que llegan al destino por este medio de transporte generando un agravio comparativo respecto a los que llegan en otros medios de transportes. El tercero también puede ser injusto si no se cubre toda la oferta de alojamiento.

 

En Europa hay una quincena de países que sí ha introducido un impuesto a los turistas durante los últimos años. En Italia, Alemania, Holanda, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, República Checa, Hungría, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia existe un impuesto municipal que aplican las principales ciudades y el importe y la forma de aplicarlo respecto los días que se graban y las exenciones por edad difieren entre unas y otras. Malta tiene un impuesto que aplica a su entrada al país, y en Suiza cada cantón puede determinar su propio modelo de impuesto y en algunas ciudades se pueden cobrar hasta tres impuestos diferentes por ser turista.

 

En Cataluña el impuesto que fue aprobado en marzo de 2012, y entró en vigor el 1/11/2012. Se aplica a las personas mayores de dieciséis años que pernoctan en establecimientos turísticos, con un máximo de siete unidades de estancia por persona, con tarifas diferenciadas para la ciudad de Barcelona y por el resto de Cataluña. La implantación del impuesto supuso unos ingresos de 47,67 millones de euros en el año 2016.

 

El debate sobre su implantación fue muy amplio, y el argumento principal contra el impuesto era que su imposición implicaría una pérdida en el número de visitantes. Se decía que el balance final sería negativo tanto para el sector, que sería menos competitivo, como por la administración, que recaudaría menos dinero.

 

Los datos sobre el turismo en Cataluña demuestran que este ha ido creciendo, pese a la implantación de dicha “tasa”. Pero ese aumento Sin los miedos iniciales, los datos demuestran que desde que se ha implantado el impuesto en Cataluña el volumen de turistas ha incrementado año tras año. Pero este crecimiento puede ser debido a otros motivos (cíclicos, …) y quizá sin la “tasa turística” ¿el crecimiento podría haber sido superior?.

 

En el artículo se aplican distintas técnicas de análisis econométrico (análisis de series temporales basados en modelos ARIMA con intervención, y también a partir de modelos de regresión), utilizando como variable a analizar la evolución de los turistas en establecimientos hoteleros y el número de pernoctaciones hoteleras. El análisis se ha efectuado considerando el periodo 2000-2014, con una frecuencia de datos mensual.

 

La idea ha sido siempre encontrar un modelo que explique la evolución de la variable a explicar, y añadirle una variable cualitativa (tipo escalón) que recoja el efecto asociado a la introducción de este impuesto.

 

Del conjunto de estrategias empleadas, en todas ellas y para todas las variables consideradas (a nivel de turistas totales, residentes en España y en el extranjero, o por zonas concretas de Cataluña como son la Costa Brava o Costa Dorada), la conclusión siempre es la misma: no se ha podido demostrar que el impuesto turístico haya tenido un efecto negativo sobre la demanda turística en Cataluña.

 

Esto implica que las opiniones que se produjeron diciendo por un lado que el turismo extranjero se vería claramente perjudicado por el impuesto o que el turismo español era lo que era más reticente a pagarla, no se pueden sustentar.

 

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[1] http://empresa.gencat.cat/ca/treb_ambits_actuacio/turisme/professionals_turisme/emo_impost_establiments_turistics/altres-estudis-informes/