La Riqueza de las Regiones (por la Asociación Española de Ciencia Regional

Una tipología de las Áreas Económicas Locales de Argentina en base a perfiles sectoriales de coaglomeración territorial (2011-2018)

Por Andrés Niembro, Carla Daniela Calá y Andrea Belmartino

 

Teniendo en cuenta la importancia de conocer la distribución territorial de las actividades económicas al momento de analizar la estructura productiva de un país y diseñar políticas de desarrollo productivo que consideren las características del territorio en cuestión, un gran número de investigaciones se ha ocupado de describir el perfil de especialización regional. Sin embargo, todas estas contribuciones utilizan medidas básicas de especialización. Por ejemplo, la más utilizada es el índice de especialización relativa. Este sencillo cálculo compara el peso relativo que una actividad tiene en términos de empleo o producto en una región con el peso de esa misma actividad a nivel nacional. Así, si la industria química nacional absorbe el 5% del empleo y en una región determinada representa el 10%, se dice que esa región se encuentra especializada en esa industria. Tal como se puede intuir, este indicador presenta algunas limitaciones.

Por un lado, los cálculos con un bajo nivel de desagregación sectorial no permiten distinguir especializaciones que pueden ser cualitativamente diferentes dentro de una misma categoría, por ejemplo, algunas regiones podrían especializarse en «comercio y servicios». Por otro lado, si el nivel de desagregación es elevado, se identifican gran cantidad de especializaciones en cada región, dificultando una exposición clara de los resultados y perdiendo información valiosa al analizar sólo la/s primera/s especialización/es. Además, en el cálculo de estos indicadores básicos se considera a cada sector por separado, sin tener en cuenta las interdependencias entre actividades. Es decir, se ignora el hecho de que ciertas actividades frecuentemente se localizan cerca (o se desarrollan a la par) de otras, como por ejemplo el conjunto de «industrias pesadas», las actividades que forman parte de un mismo complejo productivo o cadena de valor, aquellas que se benefician en mayor media del entramado científico-tecnológico de ese territorio o las que se basan en las mismas capacidades existentes a nivel local.

Nuestra propuesta busca superar estas limitaciones mediante una combinación de técnicas de análisis multivariado. En primer lugar, a partir de datos del total del empleo asalariado registrado en el sector privado de Argentina, conformamos (empíricamente) un conjunto de perfiles sectoriales que agrupan a las distintas actividades económicas en función de su cercanía o desarrollo conjunto, sin recurrir a clasificaciones previas o ad-hoc. A diferencia de las cadenas o complejos, estos perfiles de coaglomeración sectorial muestran qué tipo de actividades tienden a desarrollarse conjuntamente en un territorio específico, y no necesariamente indican la existencia de encadenamientos productivos hacia atrás o hacia adelante. En segundo lugar, utilizamos estos perfiles sectoriales para clasificar a las principales 85 Áreas Económicas Locales (AEL) de Argentina, definiendo así una tipología empírica en función de sus patrones de especialización productiva.

Encontramos para Argentina 12 “tipos” de AEL, con los siguientes patrones productivos: a) agro-alimentos; b) agropecuario, industrias de apoyo y servicios urbanos; c) petróleo y/o radio-TV; d) industria metalúrgica; e) maquinaria y equipos; f) industrias livianas; g) industria pesada, liviana y servicios; h) industria textil y servicios sociales; i) servicios basados en conocimiento (SBC) e industria pesada; j) servicios variados y actividad extractiva; k) servicios urbanos y conexos; y l) turismo (ver Figura). Si bien estos resultados son específicos para Argentina, la aplicación de la metodología propuesta en otros contextos permitiría dar cuenta de los patrones de especialización regional propios, teniendo en cuenta la forma en que efectivamente se co-localizan las diferentes actividades económicas en cada territorio. Por ejemplo, la categoría de petróleo y/o radio-TV refleja en este caso la realidad específica de algunas AEL argentinas donde se combinan recursos naturales y regímenes de promoción industrial.

Además, las técnicas empleadas permiten detectar y diferenciar tanto a las regiones relativamente especializadas en uno o unos pocos perfiles sectoriales (los “tipos” a, c, d, e, f, k y l) como a aquellas que presentan patrones productivos más diversos (b, g, h, i y j), y dar cuenta de toda esta variedad de casos bajo una única clasificación o tipología empírica. Por estos motivos, entendemos que esta clasificación es a la vez complementaria y superadora de las medidas de especialización tradicionales.

 

AEL argentinas según “tipo” de patrón productivo

Fuente: Niembro, Calá y Belmartino (2021)

 

Niembro, A., Calá, D. y Belmartino, A. (2021). «Una tipología de las áreas económicas locales de Argentina en base a perfiles sectoriales de coaglomeración territorial (2011-2018)». Investigaciones Regionales – Journal of Regional Research, 50, 169-203.

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