La Riqueza de las Regiones (por la Asociación Española de Ciencia Regional

El debate territorial en España en cuatro estampas

Por José Luis Perez Rivero y Elena Lasarte Navamuel

Universidad de Oviedo, REGIOlab – Laboratorio de Análisis Económico Regional

En las últimas semanas hemos asistido a un fuerte enconamiento del debate sobre lo que cada Comunidad Autónoma (CCAA) recibe o aporta respecto al conjunto del Estado. En esta discusión se mezcla un debate técnico sutilísimo con uno político lleno de malentendidos y ruido.

La Balanza Fiscal es el saldo entre los impuestos que pagan los ciudadanos de una CCAA y lo que reciben del sector público. La elaboración de los saldos fiscales de las Comunidades Autónomas es complicada y llena de distingos metodológicos no siempre generalmente aceptados por lo que resulta difícil contar con series homogéneas que permitan estudiar su evolución. Por ello, en este observatorio intentaremos tomar cierta perspectiva utilizando los datos de una fuente alternativa.

Esta fuente alternativa es tomada de los datos de FUNCAS, que publica desde hace años el Balance Económico de las Regiones que proporciona una Contabilidad Regional cerrada para el periodo 1995-2010. Aunque estos datos no son tan afinados como los elaborados a partir de las fuentes directas y no están exentos de problemas metodológicos, nos ofrecen un marco de referencia coherente para elaborar nuestras estampas.

Primera estampa: los saldos fiscales

La Contabilidad Regional calcula la capacidad o necesidad de financiación del total de Sector Público en cada CCAA. El Gráfico 1 muestra los saldos fiscales medios de las Comunidades Autónomas para el periodo 1995-2010, sin corregir por el déficit de la Administración Central, en relación al PIB per cápita relativo, es decir nos muestra qué CCAA reciben (saldo fiscal positivo) y cuáles aportan (saldo fiscal negativo):

Las regiones más ricas aportan (Cataluña, Madrid y Baleares) mientras que las regiones más pobres reciben recursos (Extremadura, Castilla La Mancha y Andalucía). También aparecen algunas anomalías, País Vasco y Navarra no aportan en relación a su riqueza. Existen pocas comparaciones internacionales sobre la magnitud de los saldos fiscales, pero de ellos se desprende que los que aquí se muestran no son atípicos.

Segunda estampa: La redistribución territorial

Los datos de FUNCAS permiten calcular el grado en que los flujos interterritoriales públicos reducen las diferencias entre el PIB per cápita de cada CCAA y el PIB per cápita medio de España. El Gráfico 2 representa la evolución de la capacidad redistributiva del total de los saldos fiscales. También se representa la capacidad de redistribución personal, es decir la que se genera en los flujos económicos que tienen que ver con la situación económica y personal de cada ciudadano con independencia de su ubicación territorial.

El Gráfico 2 muestra que el total de los flujos (BETA TOTAL) reducen las diferencias de la media del PIB de las CCAA con la media del PIB español entre un 30% y un 35%, aunque se produce una caída muy fuerte en los años de la crisis. Sin embargo, la mayor parte de esta redistribución tiene el carácter personal (BETA PERSONAL), aunque ésta ha ido declinando lentamente desde el año 2000.

Otros estudios encuentran unos resultados similares, y las comparaciones internacionales, con todas las precauciones necesarias, indican que el grado de redistribución en España es comparable al de los estados federales.

Tercera estampa: la financiación de los servicios públicos

Los datos de FUNCAS ofrecen las Transferencias en Especie a los ciudadanos que recogen fundamentalmente los gastos en educación y sanidad. En el Gráfico 3 se muestra la media de estos gastos per cápita, en relación a la media española, para todo el periodo:

El Gráfico 3 muestra que no existe relación entre el gasto per cápita y la riqueza relativa. Además, aparecen diferencias de financiación significativas y sistemáticas. Estas diferencias parecen mayores de lo que se justificaría por las diferencias en las condiciones de prestación de estos servicios. Cabe destacar la magnitud de las diferencias entre las CCAA mejor y peor financiadas: casi 40% entre País Vasco (la mejor financiada) y Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana (las peor financiadas). Además, existe una gran diferencia entre lo que reciben y aportan algunas CCAA con similar PIB per cápita, como Murcia y Asturias, o La Rioja y Aragón.

Cuarta estampa: la inversión pública

Estos datos también permiten obtener la media de la inversión pública per cápita en las Comunidades Autónomas para todo el periodo. En el Gráfico 4 se muestra este dato en relación al PIB per cápita respecto a la media española:

Nuevamente, aparecen aquí diferencias sistemáticas y persistentes de financiación que difícilmente se explican por las características territoriales o el carácter general de algunas infraestructuras. Se observa una gran diferencia entre las CCAA que reciben una mayor inversión per cápita (Cantabria o Castilla y León) y las que reciben menos (Madrid, Cataluña, Murcia y Andalucía). Además, también se observa la diferencia en las inversiones que reciben CCAA con similar PIB per cápita, por ejemplo Cantabria y Ceuta y Melilla.

 

Nota: el informe completo de este trabajo esta disponible en la web del Observatorio Regional REGIOlab.